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EL JUICIO DE PARÍS

  • Valentina
  • 22 dic 2025
  • 2 min de lectura

Actualizado: 2 ene


Escrito el 20 de Julio de 2025.


¿Qué hago cuando quiero desaparecer?

Escribo.

Pulso a pulso. Me sumergo en la herida.

El otro me muestra lo que aún debe ser liberado.

Pero entro en confusión: me tienta la idea de confrontar al mundo, intento culparlos, cuando la realidad es que lo único que debo hacer es enfrentarme a mí misma.

A todo lo que he permitido por sentirme ausente de mí, de mis emociones, de mi estructura, de mi próposito, de mis limites.


Si huyo, se repite. Si enfrento, me desmorono. Y en ese derrumbe, el llanto se vuelve consuelo, el eco de mi dolor.


Comprende: todo esta vida está compuestos de principios y reglas. ¿Cuáles son los tuyos? estás en el juego que tú misma creaste. Hazte ganador. Deja atrás las emociones que te detienen, a la niña herida que repite el dolor porque el rechazo le resulta intolerable.


Abrázate y aléjate, lo que otros no aceptan de ti, refleja lo que aún no sanan en ellos. Recuerda: Quirón fue el sanador herido, renunció a su inmortalidad para cesar su dolor. Entonces, ¿a qué te estás aferrando con tanta inmortalidad que perpetúa tu agonía?


No hay culpables, solo maestros. No hay errores, solo lecciones. Y el descontrol al que le temes, esa, es la puerta hacia tu poder.


Cualquier diágnostico, no es más que un reflejo; por ejemplo, en mi caso, el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), es la ausencia de mis propios límites cuando alguien intenta reducirme, pero siempre encuentrola grandeza extralimitándome y me convierto en huracán que puede destruir a todo el que pasa. Pero eso también es la medicina, porque quien vive guerras internas, también activa guerras en los demás. Mi sola presencia remueve decisiones incoscientes. Y eso, es parte del llamado del sanador: ayudar a otros a sanar, incluso desde la misma herida.


Lo que parecía destrucción, era revelación. Troya - en el Juicio de París - no ardió solo por una mujer, sino por un alma que reconoció que su reflejo era el caos. No puedes huir del llamado que eligió tu espíritu.


Al final funciona así, los Huracanes son cíclicos, y existen para dar paso a lo que inevitable: el renacimiento.


Por eso, mi valentía está en usar la confrontación y darme cuenta que lo que me sucede también es parte de lo que elijo vivir para una revelación y lección mayor que despierta a mi consciencia más elevada.


Gracias a cada Maestro, a cada Isla de este vendaval, porque gracias a ustedes recibí la mestría de la sanación que me condujo a la liberación.


Renuncio al miedo y doy paso a la evolución. ¿Qué estás dispuesto a negociar?



 
 
 

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