Yo creo que es importante recordarles a las mujeres lo valiosas que somos y NUNCA debemos dejarnos pisotear por más que extrañemos la compañía de un hombre. Desde mi experiencia personal, esto se entiende cuando empezamos a ocupar la mente, a invertir tiempo en nosotras, cuando nos trazamos metas, objetivos por cumplir, cuando disfrutas tanto de tu compañía que entiendes que nadie es indispensable en tu vida y que el único ser humano que tiene la capacidad y potestad de hacerte feliz es uno mismo, porque las mujeres no necesitamos un hombre para que nos complete, ya estamos completas.
También, cuando cuentas con personas que saben tu valor y están ahí cerquita recordándote lo importante que eres para ellos, por eso es demasiado vital rodearse de personas que te admiren así sea por lo mucho que te esmeras en tu trabajo o por lo buena que eres apoyando en los momentos difíciles, igualmente es importante que conozcas que es lo que te gusta e invertir tu tiempo y energía en ello para superar, elevar o transformar ese dolor y dependencia a otra cosa.
El dolor, la decepción y el desamor, son emociones y no las podemos desechar, pero si las podemos reinventar y reutilizar para renacer, para trasformamos y para darnos cuentas que la mayoría de personas que se alejan de ti no las has perdido, ellas te han perdido.
No niego que muchas veces llegué a aceptar la peor de las condiciones por aferrarme a unas personas que me daba migajas de amor, por qué pensaba que aunque fueran migajas tenían su valor, pero ¿en realidad yo valía eso? Y no era que no me quisiera, porque siempre me he amado y nunca he sufrido de baja autoestima, pero yo soy tan soñadora que me imaginaba que esa persona iba a ver todo lo bueno y preferirme sobre todas las cosas, pero NUNCA sucedía, aún cuando las personas reconocen tu valor, deciden no quedarse con él por distintas razones y prefieren negarte, ocultarte, engañarte y todos lo “te” que pueden surgir a una relación.
Pero aún así, no los culpo. No los culpo, porque cada quien da según sus capacidades a cada cual según sus necesidades y creo que cuando tú tienes mucho amor y te tienes mucho amor, no necesitas que nadie te lo dé y ellos lo saben y por eso creen que tú puedes aguantar , perdonar y dejar pasar todas esas cosas.
Pero no es así, aun cuando tenemos mucho amor, solo queremos que nos valoren, que nos admiren y que nos respeten. ¿Es mucho pedir? En un momento acepté esas formas tan extrañas de amor, para no dejar ir a las personas que quiero de mi vida (también me refiero a los amigos) pero mi versión de hoy no quiere eso en su vida, quiere personas que se encuentren en la misma frecuencia, porque sí las hay, hay personas que se han cansado de los cánones sociales y se han dado cuenta de lo que vale y lo que no.
Llegar a este punto de auto-reconocimiento para poder saber qué es lo que no quiero en mi vida y aprender a decir NO cuando debo, ha sido un proceso y han sido épocas en donde todo parecía un desastre, pero hoy lo veo como un proceso que tuve para ser la persona en la que me he convertido hoy y poder sonreír con orgullo de todas mis peleas, fallas y retos porque puedo decir que no quiero más de lo que recibí, pero si deseo de eso que nunca he recibido.
Por eso insisto en lo bonito y necesario que es renacer, así como el fénix, cada decepción, desilusión o perdida hace que cada tanto sienta que muera, es como una constante de la vida, en la que no sabes cada cuanto va a ocurrir, pero ocurre y se siente. Es como si el camino de repente se volviera más caótico o difícil, sin señales de luz o una línea que pueda vislumbrar el paso que debemos dar, y ahí todo se ve nublado, la miopía se agudiza y nos ausentamos de ese lugar en dónde debemos estar – el aquí y ahora – porque es indefinido.
Indefinido porque todo lo que parecía seguro ya no lo es, lo que quería alcanzar y anhelaba que sucediera es totalmente impredecible e incierto, es la sensación de que paulatinamente todo va perdiendo el sentido. Que emociones más complejas se acompañan del renacimiento, es como tratar de entender lo que Picasso quería transmitir en la mujer que llora.
Pero pese a ello, y luego de esas tumultuosas sensaciones, al final siempre llega el momento de entender que solo se trata de un final más y no del final de todo porque volvemos a nacer en un lugar mejor. Aterrizamos como el fénix luego de que florece sus cenizas, lleno de luz, fuego, colores y fuerza para ir a los lugares que solo me acaricien el alma y me llene de crecimiento espiritual y personal.
Todo este texto para concluir que somos nosotros mismos los que optamos por esos caminos desaforados, son nuestras elecciones las que permiten que muramos y luego renazcamos porque así es como se aprende, se fortalece y logramos encontrarnos con nosotros mismos, no es culpa de las personas porque si buen todas mis muertes han sido resultado de una decepción, desilusión o desamor, a mi nada ni nadie me ha dañado.

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